COOPERATIVISMO OBRERO, CONSEJISMO Y AUTOGESTIÓN SOCIALISTA
ALGUNAS LECCIONES PARA EUSKAL HERRIA
(viene de pág. anterior)
Pues bien, desde los mismos comienzos de la década de 1991, en Italia el Trabajo pensaba y practicaba una respuesta autoorganizativa. Esta cita de miembros de la Cámara del Trabajo Autoorganizado de Brescia, realizada durante una reflexión colectiva a comienzos de 1999:
"Después de la caída de la URSS y del Tratado de Maastricht, y la lógica de la competitividad expandida, todos aquellos que han continuado encontrándose en una lógica antagonista al capitalismo han advertido la necesidad de tomar de forma compleja los cambios producidos en el interior del mundo del trabajo y al mismo tiempo formular nuevas hipótesis organizativas adecuadas a sostener el enfrentamiento de clase en esta cambiada situación. Se trataba, por tanto, de no perder el norte; para nosotros el conflicto capital-trabajo permanece central incluso en esta nueva fase vulgarmente definida postfordista, pero que muy a menudo reutilizaba viejos mecanismos esclavistas y serviles sometiéndolos al dominio informático. Para esto habíamos pensado en la Cámara del Trabajo Autoorganizado como lugar en el cual los momentos de la producción y reproducción de la fuerza de trabajo pudieran tendencialmente recomponerse en un proceso de mutuo conocimiento del os sujetos en curso, pero también de puesta en común de los objetivos de lucha, de un cuestionamiento general que desde el lugar de trabajo, llegan al territorio; que de los derechos negados se uniera con la controversia de las pensiones, por la defensa de los puestos de trabajo y la lucha por la mejoras de sus condiciones, se enganchase de los derechos individuales y colectivos del disfrute de los servicios sociales,. Si en las Cobas estaba la solución ideal para el trabajo con un mínimo de estabilidad, se precisaba de una estructura territorial más amplia y ágil para recoger y poner enfrente las fuerzas dispersas del trabajo negro, de los precarios de distinto tipo, de los obreros de servicios dependientes de las cooperativas y de trabajadores por cuenta propia. Esta posibilidad para nosotros las daba la C.d.L.A."
Muchas son las reflexiones que debemos hacer sobre esta importante cita, pero nos centraremos en las más urgentes ahora:
Una, la reutilización por la burguesía de "viejos mecanismos esclavistas y serviles sometiéndolos al dominio informático", lo que confirma que el capitalismo, además de innovar en sus sucesivas fases, también recupera viejos mecanismos para aumentar su beneficio, lo que nos devuelve a la existencia objetiva de un mismo modo de producción.
Dos, certificar esto tiene su importancia porque explica que, además de las novedades introducidas por el Trabajo para defenderse o atacar, también éste recurre a sistemas permanentes de autoorganización, y en este caso es innegable la esencia sovietista y consejista de la Cámara del Trabajo Autoorganizado de Brescia.
Tres, además, esta esencia recupera la voluntad originaria del poder consejista de dar voz y voto a todas las formas de explotación del Trabajo, especialmente a las aplastadas y, entre estas, a "los obreros de servicios dependientes de las cooperativas", lo que demuestra cómo la lógica burguesa interna a muchas cooperativas exige la explotación por los cooperativistas de obreros no cooperativistas, volviendo así a las críticas de Marx de 1880.
Cuatro, adaptando el consejismo de siempre al capitalismo más actual, al extender al territorio la conflictividad del centro de trabajo, lo que niega de cuajo el modelo del reformismo político-sindical y replantea alternativas decisivas de socialización de la lucha del Trabajo.
Y cinco, reafirmar en las condiciones actuales algo tan decisivo como lograr que la Cámara del Trabajo Autoorganizado sea el "lugar en el cual los momentos de la producción y reproducción de la fuerza de trabajo pudieran tendencialmente recomponerse en un proceso de mutuo conocimiento del os sujetos en curso".
Buena parte de la recuperación de las luchas populares y obreras que se está dando desde comienzos de la década de 1991, se asienta sobre estos tres pilares y sobre otros que también expresan la capacidad de la actual "clase-que-vive-del-trabajo", como muy correctamente la define Ricardo Antunes en su necesario texto "Las metamorfosis y la centralidad del trabajo, hoy", recogido en "El Trabajo del Futuro", para responder y atacar. Desde esta perspectiva es como debemos estudiar ese universo denominado "lucha antiglobalización" y que también los deseos manipuladores y reventadores del reformismo político-sindical. De cualquier modo, lo decisivo es que esa emergencia de luchas siempre y manera objetiva se inserta en la lucha entre el Capital y el Trabajo.
Un ejemplo de esto lo tenemos en la áspera lucha que se está agudizando en Argentina entre el Capital y el Trabajo al ponerse en marcha otra vez la constante obrera de ocupación de fábricas abandonadas, de autogestión de los trabajadores y de las trabajadoras de las empresas ocupadas o simplemente puesta en funcionamiento tras el abandono de la patronal. En Argentina, en donde la pequeña y mediana burguesía está haciendo caceroladas para recuperar sus ahorros --y es la única lucha que refleja la industria político-mediática-- el pueblo trabajador, está empezando a ocupar ya algunas de las 450 empresas abandonas por sus propietarios. Un movimiento que, al crecer, va cumpliendo casi paso a paso las etapas ya comunes en la autoorganización de las masas trabajadoras, adaptando flexible y creativamente la esencia y el contenido a la forma y al contienen, y viceversa. Así se explica la proliferación de asambleas barriales en muchas ciudades argentinas --en Buenos Aires son ya setenta-- conectadas en red y con estrechas relaciones con otros movimientos.
Y es precisamente en Argentina en donde encontramos una muy aleccionadora práctica creciente de control obrero y ocupaciones de fábricas, además de cooperativismo y economía de trueque, práctica que no hace sino confirmar toda la experiencia teórica acumulada por el movimiento revolucionario y que aquí hemos intentado resumir tan brevemente. Cesar Hazaki en "La toma de fabrica y la produccion de realidad" lo explica así.
"El caso específico de la ocupación y puesta en funcionamiento de empresas y fábricas se despliega con una velocidad y fuerza enormes por todo el país. Los obreros comienzan a dar respuestas a los puntos más dolorosos y ciegos de la crisis: construir alternativas de trabajo, desarrollarlas y sostenerlas. Aparece una economía de producción sostenida desde la resistencia por los obreros que estaban condenados al paro y la desocupación. A la cultura del hambre y la exclusión social oponen la política de la lucha y el trabajo.
Las fábricas dirigidas por sus propios obreros dan un marco absolutamente distinto y cualitativamente superior a la cultura de la resistencia.
Primero, porque rompen con la convicción de que sólo los patrones y sus técnicos saben hacer producir la empresa. Permiten crear trabajo para evitar la desocupación y el hambre. Como escribe Daniel Sans, en un e-mail que envía al Foro de los Sueños del Sur del Planeta, relatando la experiencia de Zanón en la provincia de Neuquén:
De un alambrito dependía que les llevara el pan a mis hijos. El alambrito al que se refería Raúl Godoy, secretario general del sindicato de ceramistas de Neuquen, era el que había puesto la distribuidora de gas para cortar el servicio. El alambre fue cortado y la fábrica puesta a producir. El alambre distinguía lo legal de lo legitimo y los trabajadores optaron por lo legitimo.
Segundo, porque la acción elegida es lo antagónico al sometimiento, el aislamiento y la depresión personal, familiar o del grupo de obreros desocupados. Genera una potencia, una política, constituye la convicción del autodesarrollo y sostén. Este proceso crea trabajo y organización, al mismo tiempo que pelea en los otros ámbitos, tanto políticos como judiciales, haciendo centro en la idea de derechos y obligaciones. Como dice Sans, tan claramente, estas experiencias dan batalla en el campo de lo legítimo de los derechos del pueblo.
Esta lucha se aleja, rompe, con el discurso posmoderno de los winners, del individualismo, de lo light. También escapa de los discursos salvacionistas del alma: las distintas variantes del fundamentalismo religioso. Es decir, los obreros recuperan, para exasperación de los capitalistas, la cultura de la producción, el trabajo, en definitiva la cultura obrera cuyo eje es la lucha de clases".
Por la importancia de este proceso actual, hemos preferido citar en extenso a Josefina Martínez, autora de "La experiencia de fábricas ocupadas y el control obrero":
"Cuando la agudeza de la crisis capitalista quiebra el funcionamiento "normal" del capital, pueden desarrollarse desde "los márgenes" formas que no responden directamente a las necesidades de las propias relaciones capitalistas. Cooperativas, clubes de trueque. No pueden sostenerse indefinidamente bajo la dura ley del valor y la competencia. Pero pueden extenderse como hongos en las crisis.
En este marco, hoy son también algunos patrones junto a burocracias sindicales o la iglesia, los que en ciertos lugares impulsan la formación de cooperativas de trabajo "mixtas" donde se sigue descargando el peso de la crisis en los propios obreros, y donde intentan que los trabajadores no den un paso más allá de la legalidad capitalista.
Sin embargo, junto con este fenómeno cooperativista se desarrollan otros procesos que pueden cuestionar las relaciones capitalistas. Los ejemplos del Ingenio la Esperanza en Jujuy, la Baskonia en Matanza, Impa, Panificación 5, Clínica Junín en Córdoba, Zanon y Brukman creemos que abren un trabajo de investigación necesario y pensar nuevos problemas.
Cuando un grupo de obreros se afirma en la posibilidad de producir "sin patrones", ¿no encontramos allí el inicio de una nueva experiencia y conciencia obrera? ¿Los secretos del funcionamiento capitalista no empiezan a develarse cuando la producción no se moldea según el afán de ganancia del capital sino movilizada por las necesidades de los productores? En los últimos meses dos fábricas, la ceramista Zanon de Neuquén y la textil Brukman de Bs. As, empiezan a ser un polo de referencia, puestas a producir bajo control obrero y en lucha por la estatización de las fábricas, o sea su expropiación. Llaman a repensar profundamente sobre la potencia del movimiento obrero como clase cuando empieza a tomar en sus manos la resolución de su propio destino".
Una cuestión que nos parece muy importante es la respuesta que ofrece la autora a la siguiente pregunta:
¿Qué es el control obrero?
El funcionamiento de las leyes capitalistas se asienta en la separación de los productores asalariados respecto de los productos de su trabajo y del control de las condiciones del mismo.
"La enajenación del trabajador en su producto significa no solamente que su trabajo se convierte en un objeto, en una existencia exterior, sino que existe fuera de él, independiente, extraño, que se convierte en un poder independiente frente a él; que la vida que ha prestado al objeto se le enfrenta como cosa extraña y hostil" Enajenación respecto de su producto, pero también respecto del propio proceso productivo: "El producto no es más que el resumen de la actividad, de la producción. Por tanto, si el producto del trabajo es la enajenación, la producción misma ha de ser la enajenación activa, la enajenación de la actividad; la actividad de la enajenación. En el extrañamiento del producto del trabajo no hace más que resumirse el extrañamiento, la enajenación en la actividad del trabajo mismo." El control obrero dentro de una fábrica empieza a cuestionar esta separación.
La ocupación de la empresa también lo hace, ya que pone en cuestión quién tiene el poder dentro de la fábrica.
El control obrero puede empezar de manera puntual, como el control ejercido por los obreros sobre sus condiciones de trabajo o aspectos de la organización de la producción misma, por ejemplo para controlar la implementación de mejores condiciones de seguridad en el trabajo. El reclamo de apertura de los libros de contabilidad cuando un capitalista declara la "crisis", apunta a develar los secretos de los negocios capitalistas.
Como lo que se ejerce es un control, se entiende que se refiere a una tarea de observación, o lucha por el cambio sobre las acciones de otro, en este caso, de los patrones que ejercen su poder en la fábrica. El control obrero entonces empieza a instalar un doble poder a nivel de la empresa. La propiedad continúa en manos de los capitalistas, pero ya empieza a ser enfrentada por los productores en su acción.
Ejemplos de producción bajo control obrero se han desarrollado en ricas experiencias históricas. En nuestro país en los años70 la experiencia de PASA en la zona norte del gran Rosario merece ser estudiada. Allí se desarrolló por un mes la experiencia de TOMA DE FABRICA CON GESTION Y CONTROL OBRERO DE LA PRODUCCION en julio-agosto de 1974, con la formación de comisiones de producción, de seguridad, etc., en base a la práctica de la democracia obrera. En el caso de Zanon y Brukman, en este momento, la patronal no se halla presente en la fábrica. Por lo que el nivel de control obrero alcanza también la gestión directa de toda la producción, e incluso formas de comercialización.
En Zanon los obreros organizan la gestión mediante resoluciones en asambleas generales y asambleas por sección donde se decide cada paso a seguir: tiempos de trabajo, cómo preparar nuevos modelos de cerámicos, conseguir materia prima, seguridad, etc. Los obreros establecen así nuevas formas de solidaridad entre ellos que les permiten comenzar a dar pasos hacia la autodeterminación como clase. En estos meses se ha demostrado la verdadera función de la mayoría de los supervisores o jefes puestos por la patronal en la fábrica durante períodos "normales": más que dirigir la producción su función es mantener un despotismo permanente sobre los trabajadores y sus tareas.
El control obrero devela los secretos de la explotación capitalista. Por ejemplo, en dos días de trabajo los obreros de Zanon produjeron cerámicos por un valor superior a los costos salariales de todo un mes. Al mismo tiempo demuestra a escala de un establecimiento, que los trabajadores pueden controlar su propio destino y gobernarse a sí mismos".
Ahora bien, la autora precisa a continuación que:
"Sin embargo, una cooperativa o una fábrica ocupada produciendo bajo control obrero, aislada como una barca en el mar de las relaciones capitalistas de producción no puede mantenerse indefinidamente. Ejemplos de cooperativas que para no "perecer" ante la competencia capitalista terminan superexplotando a sus trabajadores más que en otras fábricas, sobran por doquier. O que colapsan ante el peso de las deudas o la imposibilidad de comercializar sus productos. La cooperativa aislada en el marco de las relaciones capitalistas no tiene futuro y se limita a intentar viejas ilusiones reformistas sobre el capital.
La diferencia entre las cooperativas que impulsan sectores de la iglesia o la burocracia y el caso del control obrero de Zanon y Brukman es clara. Una primer diferencia notoria es que en Zanon se prioriza el salario obrero a un nivel digno. Hoy los trabajadores de Zanon mantienen salarios de alrededor de 700 pesos. Mientras que en la mayoría de las cooperativas el salario es miserable, ya sea porque se prioriza los "tiempos legales" y no se produce lo necesario, o ya sea porque la dirección de la cooperativa decide rebajar el salario a sus propios trabajadores para mantenerse funcionando frente al peso de las deudas.
El salario, mínimo derecho de los esclavos productores en la sociedad capitalista tiende a no ser respetado por los propios patrones frente a las crisis, como forma de contrarrestar la caída en sus ganancias. En las cooperativas la lógica capitalista de la plusvalía absoluta reduciendo el salario más allá de los límites de subsistencia y extendiendo la jornada laboral tiende a imponerse cruelmente sobre los propios trabajadores asociados.
En los casos de Zanon y Brukman los obreros rechazan hacerse cargo de las deudas de los patrones, reclaman la expropiación sin pago de las fábricas y su estatización, manteniendo el control obrero sobre la producción.
La lucha por la estatización de las fábricas bajo control obrero señala la única posibilidad de incorporar rápidamente más trabajadores, y no "reabrir" con menos, mientras a su alrededor aumenta la desocupación en forma descomunal. Tanto los trabajadores de Zanon como los de Brukman, han elaborado propuestas concretas que posibilitan que en sus fábricas se incorporen más obreros con el capital fijo actual. Producto de la crisis económica en la argentina existe una gran capacidad industrial instalada no utilizada. Bajo una planificación de la producción no subordinada al interés individual del capitalista, podrían incorporarse más trabajadores, si fueran estatizadas y se las pusiera a producir en función de las necesidades de la población mediante un plan de obras públicas para viviendas, escuelas, hospitales, etc.
Las cooperativas, en cambio, son una salida sólo para los antiguos trabajadores y sólo si les va bien desde un punto de vista capitalista (no importa si los que compran la producción son pobres o ricos, ni si hay necesidades insatisfechas). Pueden tomar nuevos trabajadores, pero en estos casos siempre lo hacen con peores condiciones y no como "socios" de la cooperativa sinoen una relación de empleados con los socios originales.
Diferente es el camino que intentan los trabajadores de Zanon, en su alianza con los desocupados del MTD de Neuquén, para conseguir trabajo para todos. En estos días los trabajadores de Zanon están discutiendo incorporar 100 desocupados de los distintos movimientos de desocupados de la región (en forma proporcional a su número) a la producción, en una "escuela de oficios", para hacer real la unidad entre ocupados y desocupados.
La pregunta que merece ser profundizada e investigada es la siguiente: ¿pueden mantenerse por tiempo indefinido experiencias de este tipo? ¿Cabe la posibilidad de la multiplicación evolutiva y pacífica de experiencias de "autogestión obrera" como contrapoderes locales al poder del capital? La feroz conspiración de la patronal, el estado provincial y nacional, las fuerzas de represión y la burocracia sindical contra los trabajadores ceramistas muestra una respuesta en sentido contrario.
Si el fenómeno de control obrero no se extiende por lo menos a varias cientos de fábricas en las principales empresas industriales, ¿cómo podrán resistir los trabajadores la fuerza del ataque de las clases enemigas? ¿Cuál es su futuro si esta experiencia no es defendida por otros trabajadores de la zona, y por movimientos de desocupados o de vecinos y estudiantes que tomen esta causa como propia?
Pero para lograr esto es necesario superar las barreras entre desocupados y ocupados, las barreras impuestas por los viejos aparatos sindicales, entre los obreros y con el resto del pueblo. En fin, es necesario el desarrollo de una verdadera unidad de los trabajadores y el pueblo pobre, enfrentando la división existente y "naturalizada" entre ellos, funcional para la reproducción de las relaciones de explotación capitalistas".
Y para acabar la autora se pregunta:
"¿Autogestión de la crisis o socialización de la riqueza?
Actualmente se desarrollan en argentina experiencias de distinto tipo donde vemos que sectores de trabajadores, desocupados o vecinos de las asambleas populares tienden a tomar en sus propias manos caminos para sobrellevar la aguda crisis económica y social.
Muchas asambleas populares de la Capital Federal y Rosario han propuesto la creación de huertas comunitarias en los barrios, comedores populares o dispensarios médicos para solucionar el problema del hambre y la crisis sanitaria.
Algunas organizaciones de desocupados como el MTD de Solano y la Coordinadora Anibal Verón trabajan con micro-emprendimientos como panaderías, fabricación de ladrillos o de zapatos, en base a los planes trabajar u otros subsidios a desocupados. El ejemplo de las cooperativas que ya mencionamos, impulsadas en muchos lugares por sectores de la iglesia y la CTA o en otros por los propios trabajadores. En algunos hospitales vecinos junto a médicos y enfermeras discuten la necesidad de co-gestionar en común con las autoridades.
Tomando en cuenta estas tendencias, desde organizaciones como el FRENAPO se impulsa el proyecto de "presupuesto participativo" que ya votó el municipio de Rosario siguiendo el ejemplo de Porto Allegre. Este es propuesto a las asambleas populares para subordinar a las mismas en los organismos estatales y permitirles "decidir" sobre el reparto del presupuesto en algunas áreas menores.
La tendencia de los trabajadores, desocupados y vecinos a tomar en sus propias manos la resolución de sus problemas es un gran paso adelante después de tantos años de pasividad o esperar que las soluciones vinieran de otro lado. Sin embargo, la discusión planteada es si hay que resignarse con autogestionar la crisis o apuntar al disfrute del conjunto de las riquezas sociales por las mayorías.
En el caso de muchas cooperativas, como explicamos antes, los trabajadores terminan esclavizándose más de 12 hs diarias, o reduciendo sus propios salarios para poder subsistir. En el ejemplo de los emprendimientos de los desocupados en base a planes trabajar, no reciben más que la miseria de 150 Lecop. Y mientras tanto son millones los trabajadores y desocupados que siguen padeciendo la agonía de la crisis capitalista.
Solamente apuntando a tomar el control del conjunto de la economía, para autogestionar la totalidad de la producción y distribución es posible pensar un futuro digno para esos millones de hombres y mujeres.
Las salidas autogestionarias que no cuestionan el conjunto de las relaciones sociales capitalistas, y pretenden instalar enclaves "alternativos" en medio de la miseria y la explotación capitalista no pueden ser más que ilusiones momentáneas destinadas a sucumbir.
Una gran contradicción del sistema capitalista se encuentra en la que surge entre la planificación capitalista dentro de la fábrica y la anarquía de la producción tomada de conjunto.
La planificación capitalista al interior de la fábrica es puro despotismo y explotación sobre los trabajadores. El control obrero enfrenta este poder patronal al interior del establecimiento. Pero la anarquía capitalista que nace de que los capitalistas individuales producen en función de su ansia de ganancia y no de las necesidades sociales, produce en un polo la miseria y en el otro la sobreproducción. En un polo las hambrunas de millones y en el otro la apropiación privada de enormes riquezas producidas socialmente. Solamente cuestionando el conjunto de las relaciones capitalistas como totalidad económica y política, se abre la esperanza de un futuro digno para millones, con el horizonte de una sociedad de productores libres asociados, el comunismo".
Pedimos perdón por esta larga cita, e insistimos en que debemos entender este proceso como contradictorio en sí mismo, como no lineal ni automático, sino como muy complejo y tendencial, afectado por las mismas derrotas y ataques del Capital y que a su vez él mismo afecta a la capacidad del Capital. Un proceso inmerso en una complejidad de fuerzas que se contraponen y chocan mutuamente. Por ejemplo, es perfectamente lógico, desde la lógica dialéctica por supuesto, que coexistan los opuestos de, por un lado, la tendencia al alza en la autoorganización ofensiva del movimiento obrero, o de algunas de sus fracciones más fuertes, y, por otro lado, la tendencia al alza del voto conservador que se sustenta en la movilización electoral de sectores sociales atemorizados, alienados o conscientemente reaccionarios.
Pero también hay que tener en cuenta la intervención contraria del reformismo. A lo largo de las páginas hasta aquí leías, hemos constatado con amargura cómo el reformismo, al margen ahora de sus siglas y diferencias secundarias, ha frenado y boicoteado hasta hacer fracasar muchas de estas experiencias, facilitando las victorias burguesas, desuniendo y desanimando a las amasa trabajadoras. Pues bien, esta misma situación se está padeciendo actualmente en la Argentina, en donde un bloque reformista formado por partidos como el ARI y potros, entre los que destaca la coalición Izquierda Unida vertebrada por el PC argentino --recordemos que los criminales militares argentinos no ilegalizaron al PC y permitieron su acción pública mientras exterminaban a 30.000 "desaparecidos"-- ha presentado en julio del 2002 una "declaración" de proyecto de "Recuperación de unidades productivas" respondiendo a la tendencia al aumento de las ocupaciones obreras de fábricas en crisis o abandonadas por los propietarios legales según las leyes capitalistas.
Vamos a resumir aquí lo esencial de un texto de Pablo Heller en "El ARI y la izquierda contra la gestión obrera", no sólo por el análisis concreto que hace de la situación actual en la Argentina, sino además porque saca a la luz la continuidad de la práctica histórica del reformismo. La primera crítica consiste en que la "declaración" se mueve sólo dentro de la legalidad vigente, o sea, que sirve sólo para empresas "cuya quiebra sea decretada por autoridad judicial", lo que supone que muchas empresas abandonadas y en crisis no pueden ser recuperadas por los trabajadores porque aún no han sido oficialmente declaradas como tales. La segunda crítica es que esta espera a recibir el visto bueno del poder vigente supone dar un tiempo de oro a la patronal para que vacíen la empresa, se lleven las máquinas y/o tomen las medidas que deseen. La tercera es que, además, la propuesta reformista prevé un tiempo de esperar, de "estudio" y de negociación entre el empresario y los trabajadores antes de que se pueda decretar su quiebra. La cuarta es que se obliga a los trabajadores a comprar la empresa o a alquilarla a su propietario, y mientras tanto los trabajadores utilizarán las máquinas en calidad de "préstamo". La quinta, se trata sólo de una "declaración" de proyecto, que debe ser debatida. La sexta, que se busca "rescatar" a las empresas mediante el resarcimiento económico de sus propietarios, pero no se dice quién ha de abonar esa cantidad. La séptima, que el proyecto debería iniciase en el 2003 y la octava, que mientras tanto deben detenerse las ocupaciones de fábricas.
No hace falta un mayor esfuerzo para comprender que se trata de una "declaración" destinada a beneficiar a la burguesía, a reforzar el poder decisiorio del Estado burgués, a dar tiempo de recuperación y/o de manipulación empresarial, a desorientar y confundir a los trabajadores con trámites burocráticos, a dividirlos y enfrentarlos entre sí en el momento de decidir saltarse o no la legalidad y ocupar la empresa directamente, y, por último y sobre todo, a paralizar ahora mismo la práctica de recuperación de empresas por el Trabajo a la espera del prometido 2003. En realidad, la "declaración" sintetiza maravillosamente una constante histórica mantenida por el reformismo a lo largo de décadas de oposición sistemática a la independencia de clase de las masas trabajadoras.
Esta larga experiencia es generalmente seguida, en cada período concreto, por su correspondiente reflexión teórica realizada desde la izquierda aunque lo entrecortado, complejo y contradictorio del proceso en su globalidad dificulta dicha investigación. Pero también la dificulta el hecho de que, en primer lugar y excepto muy minoritarios casos, el grueso de la sociología burguesa no sólo olvida o silencia esta abrumadora experiencia histórica sino que, además, una buena parte de ella está elaborada para negar su existencia y presentar una imagen de la realidad histórica totalmente desconectada de la lucha de clases.
Y en segundo lugar, como ya lo hemos indicado varias veces, sobre todo la dificulta el que prácticamente la inmensa totalidad de la izquierda reformista es abiertamente contraria a aceptar esta realidad, no sólo a teorizarla sino a aceptarla. Así, en muchos períodos históricos incluso suele ser muy difícil acceder a textos e investigaciones válidas. La censura, en todas sus formas, también intervienen contra la lucha del pueblo trabajador. Pero cuando gracias a la lucha el movimiento obrero supera estos obstaculos, entonces podemos asistir a una lecciones maravillosa como la expresada en en "Planteo de los trabajadores de Brukman" en asamblea del 3 de octubre del 2002:
"Es por ello que exigimos:
Hay que recordar aquí que en Argentina no se asiste todavía a un proceso revolucionario triunfante que hasta, por un lado, tomado el poder del Estado y que, por otro, haya avanzado en la construcción desde fuera del Estado burgués de un poder popular alternativo y antagónico al de la clase dominante. Aunque esta segunda necesidad imperiosa se esta realizando, todavía no se ha producido el salto revolucionario cualitativo que define el cambio drástico de situación social. Es por esto que los obreros de Brukman planteaban esas reivindicaciones a comienzos de octubre del 2002.
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